Para un natural de Torrero, como es un servidor, el 28 de diciembre tiene una significación especial, que no tiene nada que ver con la parafernalia habitual del día de los Inocentes y las llamadas inocentadas.
En este barrio zaragozano, ejemplo histórico de independencia y lucha por la libertad, el 28 es la conmemoración de su proclamación, hace ahora 11 años, como República Independiente. Y este año, dando un nuevo y solidario sentido al día, sus habitantes decidieron solidarizarse con los auténticos inocentes de la actualidad, los palestinos masacrados por los herederos de aquel Herodes bíblico experto en holocaustos y genocidios.
Desde aquí mi abrazo entrañable y mis mejores deseos para mis antiguos vecinos.