


"Negras tormentas agitan los aires / nubes oscuras nos impiden ver..."

DESINFORMACIÓN PÚBLICALa información pública de proyectos que originan afecciones al territorio era presentada a información pública. Al ciudadano se le comunicaba vía boletines oficiales, tablones de anuncios municipales, prensa, etc. para que dispusiera de dicha información y pudiera emitir durante cierto plazo su parecer mediante la correspondiente alegación. Era la norma de la administración hasta ahora. Sin embargo, en los últimos tiempos tres proyectos que afectan a nuestro territorio han sido escamoteados al público mediante el trámite de la “información restringida o reservada” a determinados colectivos o instituciones, sustrayéndola a la población y, lo más grave, coartando el derecho de recurrir el proyecto en cuestión.
En el asunto de las minicentrales del Ésera únicamente han sido informados ayuntamientos y asociaciones de regantes. El estudio de impacto ambiental de la autopista eléctrica Monzón-Isona ha sido comunicado únicamente a ayuntamientos y grupos ecologistas seleccionados en provincias tan alejadas de la línea como Madrid o Barcelona, pero sin derecho a hacerlo público como “información pública” para extender el derecho a presentar alegaciones, quedando al margen las asociaciones que recurrieron el trazado anulado. Por último, que sepamos, de la “mejora” del tramo eléctrico entre Foradada y La Pobla de Segur, para pasar de 230 kv a 400kv, sólo se ha informado a los ayuntamientos, quienes lo han despachado secretamente por el procedimiento de unas alegaciones genéricas que facilita la Diputación, como trascendió en el acto convocado por la Plataforma en Arén.
Es evidente que ésta es la nueva política de participación que trata de imponer el actual Ministerio de Medio Ambiente. Información reservada a colectivos alejados geográficamente del proyecto y a dóciles instituciones abonadas al secretismo y a la actuación a espaldas de los administrados. Se supone que así lo harán hasta que un recurso contra este escamoteo llegue al Supremo y restaure el derecho elemental a la participación democrática en proyectos de la administración que tan directamente afectan a la población. (Así sucedió con el derecho a la solicitud de ejecución de sentencias por afectados no recurrentes, finalmente reconocido por sentencia del Supremo). En el caso de esta última línea, cuyos cables prácticamente sobrevuelan algunas casas, no se enteraron del proyecto hasta percibir la presencia de los operarios y de las máquinas.
Con el actual sistema participativo la línea Graus-Isona habría transitado plácidamente por el trámite administrativo y ahora estaría aprobada. Ningún ayuntamiento la recurrió. A la Plataforma le ha costado 2.000 €, provisión de fondos hasta ahora, presentar una solicitud al Ministerio de Medio Ambiente para poder acceder “oficialmente” en el referido estudio de impacto ambiental. Hasta ahora no ha respondido, abriéndonos la vía del recurso de alzada, etc., etc.
Es evidente que estamos sufriendo un gravísimo recorte de las libertades democráticas y del derecho a la participación y a la defensa de nuestros intereses como ciudadanos y como afectados que ven su salud, su paisaje y las condiciones ambientales seriamente amenazadas por proyectos difícilmente justificables y justificados.Jose Ramón, Plataforma Unitaria contra la Autopista Eléctrica




El blog de la Plataforma Unitaria contra la Autopista Eléctrica Monzón-Isona, informa hoy de la convocatoria de una charla informativa sobre las repercusiones de la Autopista Eléctrica en la zona de Arén, que tendrá lugar en el Salón Parroquial de esta localidad el sábado 31 de octubre a las 18:00.
Se ha abierto un blog dedicado a La Terreta (en el municipio de Tremp, en Lleida), que denuncia la situación en que se vive en Torogó, pueblo que actualmente se encuentra justo bajo los cables de una línea de 220 Kv, precisamente la misma que, de confirmarse las sospechas de las que informaba recientemente el blog de la Plataforma Unitaria contra la Autopista Eléctrica, podría acabar convirtiéndose en una Nueva Autopista Eléctrica entre Foradada del Toscar y la Pobla de Segur.
Com molts ja sabreu, el dissabte 17, obrim les TROBADES DE COOPERACIÓ LOCAL I DECREIXEMENT AL PALLARS-RIBAGORÇA, on es pretén posar sobre la taula PETITES ALTERNATIVES REALS AL CAPITALISME.
Els pròxims dies 17 i 18 d'octubre fem entre tots i totes els que ens vulguem involucrar, informar, o passejar unes trobades, sobre desenvolupament local i decreixement per afavorir l'encontre entre les persones del Pallars i La Ribagorça, per unir nos, saber qui som, quines lluites s'estan portant a terme aquí, quines oportunitats tenim de transformar petites realitats, per crear debat, per donar a conèixer noves propostes en tots els àmbits que desitgem que hi hagi un canvi, i sobretot per començar a enxarxar una idea que engloba múltiples temes però tots fermament relacionats; per que volem un espai mes humà per viure, mes amable, mes a prop de les necessitats reals.
Per als qui vulgueu parlar sobre decreixement, transport compartit, lluites socials, cooperatives d'habitatge i de consum, energies netes, terrenys en desús,intercanvi, etc. és l'ocasió de saber qui som, que pretenem ,conèixer-nos i començar a debatre.
La proposta es aquesta:
Comencem dissabte 17 d Octubre a les 10h. al XIRINGUITO de la Pobla de Segur (ctra. Aramunt)
- 10,30 a 11h. Introducció al Decreixement i al perquè de les jornades.
- A partir de les 11h. Exposició de diferents activitats que han sorgit al Pallars:
- Plataforma contra l'Autopista elèctrica Monzon Isona.
- Vall Fosca Activa, amb Assumpta Codinachs, pagesa ecològica i ecologista.
- Projectes energètics. Oriol Bosch ens parlara de la problemàtica energètica al Pallars.
- Una experiència en comunitat: la realitat duna casa ocupada. "Forestal d'Escos"
- Cooperatives d' habitatge, terres en desús, Horts comunitaris...
- Cooperatives de consum i agroecologia.
- "Lo gargall Fer": la revista lliure informativa del Pallars: lo que va ser i lo que podria tornar a ser.
- Projecte Compartir cotxe.
- Associació centre social casa Xorret.
- Projecció "Campanas por la gripe A, per Teresa Forcades" una realitat amarga de quins ens governen
- 14,30h. Dinar vegetaria per 3€..!!
- 16h. Aprofitarem l' hora del cafè amb la conferencia de Francisco Ferrer, economista, membre del seminari Taifa,"La crisi com una oportunitat de canviar el sistema, perquè hem arribat fins aquí i perquè de la urgència del canvi".
- 17,30. "Transition Towns" una realitat de pobles en decreixement i presentació del projecte del col.lectiu ecoactiu al Pallars.
- 18,30. Es faran diversos grups de treball, depenent de les diferents necessitats de cadascú, per debatre i conèixer mes d' aprop el projecte. Difusió: Farem un mapa de contactes del Pallars i la Ribagorça. Web: La xarxa pel decreixement com a xarxa social alternativa.
- 20,30h. Projecció del documental "Voces contra la globalizacion"
- A continuació podem sopar al bar del local, fan uns bocates molt bons!
Temps per a tot... musica... parlar... concretar... lo que sigui!!!
A la nit, qui vulgui pot acampar a la fresca... al dia següent... hi ha mes!!!
A les 2h. es tanca el local.
Diumenge 18, jornada de profundització:
- 11:00 La gent i grups que ho desitgin continuarem la tasca engegada el dissabte per la tarda. Serà una jornada per dedicar-nos a treballar aspectes concrets.
- 14:00 Conclusió de les jornades.
*El programa està pensat per concloure els grups de treball amb un dia, el dissabte. El diumenge servirà per aprofundir el debat en aquells temes que hagin quedat a mitges, els grups que ho desitgin.
El poeta aragonés Rafael Luna ha llevado a cabo últimamente en su blog un seguimiento de la Marcha por la Igualdad, de la que os informábamos en anteriores entradas, y, en particular, ha elaborado una crónica de los actos del jueves 8 en Zaragoza, cuyo programa adelantábamos el pasado 6 de octubre.
Podéis leerla en el siguiente enlace:
CAMPANAS POR LA GRIPE A from ALISH on Vimeo.
Para quien quiera profundizar más en el tema:
Teresa Forcades, Crímenes farmacéuticos.
La Asociación Cultural "Poeta Rolando Mix" es la organizadora de los actos previstos para el próximo día 8 en Zaragoza en LA MARCHA POR LA IGUALDAD. El poeta Rafael Luna dará paso en la carpa de la plaza de San Bruno a los poetas que han tenido a bien participar (haciendo acto de presencia o mandando sus textos) para llevar un orden a la hora de salir al escenario. Éstos son, de momento, los siguientes:
- Luis Cisternas (que recitará el poema de Rolando junto al árbol que se plantará en la ribera del Ebro y en la citada carpa)
- Diego Palmath
- Loli Bernal
- Pepe Montero
- Julio Donoso
- Reyes Guillen (recitará un poema de Ángel Guinda)
- Rafael Luna (recitará poemas de Carlos Bozalongo y Manuel Martínez Forega)

La corrupción como propaganda electoralSantiago Alba Rico
Atlántica XXII nº 4En una película de Comencini de los años setenta, Buenas noches, señoras y señores, un periodista de televisión aborda a un político corrupto, con el que sostiene –cito de memoria- el siguiente diálogo: “¿Va usted a dimitir?”, “De ninguna manera; sin mi cargo no podría comprar a los jueces”, “¿Y los votantes?”, “Dimitir sería traicionarlos; me han votado para mentir, prevaricar, malversar fondos y no voy a desilusionarlos”.
La sátira de Comencini resume muy bien lo que el juez Scarpinato, discípulo de Falcone y Borsellino y autor de un libro titulado “El retorno del Príncipe”, ha llamado la “anomalía italiana”: una sociedad hasta tal punto estructurada en la sombra que, por sus procedimientos políticos y sus consecuencias morales, por sus medios y sus víctimas, sólo puede compararse a las dictaduras latinoamericanas de los años 80. Argentina de Europa, Colombia de la UE, en Italia no hace falta ser comunista para ser perseguido, silenciado o asesinado: basta con ser honesto. Ergo, la honestidad se convierte en un obstáculo para las ambiciones políticas, pero también para la más simple y desnuda supervivencia, de manera que todos –de las instituciones a los medios de comunicación, de los pequeños funcionarios a los pequeños comerciantes- acaban cerrando los ojos a -o colaborando con- la corrupción general.
La “anomalía italiana”, tal y como la describe Scarpinato, no es otra cosa que “la ausencia de Estado” que ha caracterizado a Italia desde su fundación y que evidencia, en realidad, el comportamiento del capitalismo en su versión más pura. La corrupción y la mafia, como demuestran en la actualidad Rusia y China, son instrumentos fundamentales de la “acumulación originaria”, sin olvidar que han constituido desde siempre la normalidad financiera y empresarial de los países de la periferia. Sólo en Europa y sólo durante unas pocas décadas (y por eso puede hablarse de “anomalía italiana”) ha habido Estado al mismo tiempo que capitalismo, y lo ha habido por dos motivos circunstanciales: porque sólo allí el capitalismo se podía permitir el Estado y porque, aún más, sólo allí, en el marco propagandístico de la Guerra Fría , era funcional y necesario. Pero como la acumulación originaria no acaba nunca, incluso en los mejores años de la postguerra y en los países más “estatalizados” la corrupción estuvo siempre presente; y como las crisis (de beneficios) entrañan desregularización de la economía y sobre-explotación del trabajo y activan nuevos procesos de acumulación originaria, retoñan hoy con particular vigor, en todos los rincones del mundo, la corrupción y la mafia. La “anomalia italiana” es en realidad el laboratorio local del capitalismo internacional.
El adagio popular que pretende que “el poder corrompe” induce la despolitización y el fatalismo porque llama la atención sobre “el poder” y no sobre los medios para alcanzarlo, los cuales son –los medios- los verdaderamente corruptores. No es verdad que el poder corrompa; mucho más cierto es que la corrupción, bajo ciertas condiciones, proporciona poder, y que en consecuencia, bajo esas condiciones, de derechas o de izquierdas, Obama o Bush, Zapatero o Rajoy, sólo se puede alcanzar el poder si uno se ha previamente corrompido.
A la espera de inventar un cuarto procedimiento o de aplicar de verdad el tercero, la humanidad sólo conoce tres medios de alcanzar el poder: la conquista, el derecho divino y la democracia. Lo que nos narran las tradiciones populares de los cuentos infantiles, elaboradas en la Edad Media, son los peligros de un poder absoluto adquirido mediante la guerra o el linaje y la esperanza –y la excepcionalidad- de un rey bueno capaz de resistir la tentación. En la teoría democrática, al contrario, uno sólo alcanza el poder porque es el más bueno o el más justo o el más sensato. Pero eso es sólo la teoría. En realidad, bajo el capitalismo (es decir, bajo un proceso de acumulación originaria siempre incompleto) los procedimientos para acceder al poder combinan los males de la conquista y los de la realeza: explotación económica, endogamia de clase o de partido, componendas en la oscuridad. Cuando uno llega arriba, abajo se han quedado, como los posos del café, los escrúpulos, los principios y el compromiso. El rey que heredaba el trono aún podía ser bueno precisamente porque su poder era absoluto; el político capitalista que se lo trabaja no puede serlo porque su poder es sólo relativo.
Digamos que, sin verdadera democracia, es siempre menos corruptor un poder absoluto que un poder relativo. Por eso, el verdadero peligro comienza cuando no es la clase política la que se corrompe sino también –como en la sátira de Comencini- sus votantes. En España, como en Italia, ya está ocurriendo: lo que penan las leyes y castigan los tribunales, lo absuelve en las urnas el poder soberano. En medio de tanta corrupción normalizada, despolitizados y fatalistas, ¿no acabaremos reclamando un poder absoluto para un rey justo o un conquistador bueno? ¿No acabaremos votando en Europa –no estamos votando ya- precisamente eso?
Sólo los pobres tienen cosas
En nuestra vieja casa de piedra, en un pueblecito cerca de Madrid, teníamos una parra que había trepado durante décadas, agarrada al muro, para desplegar sobre el balcón su sombra dulce de hojas y de uvas. Un día, no la encontramos; al pie de la pared dolorosamente desnuda se alzaba un muñón diminuto serrado con violencia, tristísimo cimiento vegetal de la catedral derribada. Al vernos, uno de los vecinos se nos acercó para explicarnos con naturalidad, y casi con reproche:
-Era un engorro. Me he comprado un coche nuevo más grande y tenía que maniobrar mucho para entrar en vuestra calle, exponiéndome además a que la parra me rayara la carrocería. Así que la he talado. Era dura la condenada; he tenido que sudar para cortarla. Pedía casi que le agradeciéramos el esfuerzo. Tan improcedente le parecía que un árbol obstaculizase el camino de un coche, y tan natural esa jerarquía, que no podía imaginar nuestra contrariedad ni nuestra cólera. Entre coches, la lucha habría estado quizás igualada; pero entre un coche nuevo y una excrecencia natural que nadie había comprado, y que salía de debajo de la tierra, el coche nuevo debía hacer valer rutinariamente todos sus derechos.
Las catedrales a veces crecen solas: se llaman parras o almácigos o colinas o glaciares. Se toman su tiempo en formarse -décadas, siglos o milenios- y desaparecen luego en un minuto porque obstaculizan la multiplicación y disfrute de la verdadera riqueza, fabricada por la Ford o por la Sony y vendida por Wall-Mart o El Corte Inglés.
El modelo mental de nuestro vecino aldeano es el de un mundo, el capitalista, en el que son los coches -las mercancías en general- y no los árboles los que tienen valor. Pero tampoco puede decirse, la verdad, que tengan mucho valor. Que prefiramos los coches y los televisores a las parras y las colinas no quiere decir que coches y televisores revistan a nuestros ojos el valor sagrado que para nuestros antepasados tenían ciertos árboles o ciertas montañas. En este mundo están, por así decirlo, las criaturas que no tienen ningún valor -como los rosales, los ríos y los iraquíes- y las que tienen muy poco valor, como lo son todas las que podemos comprar en el mercado. Lo hemos escrito otras veces: los españoles tiran a la basura sus teléfonos celulares cada tres meses, sus ordenadores cada año y medio, sus carros cada dos años. Tiran ininterrumpidamente los pañuelos, los papeles, las botellas, los encendedores, las cuchillas de afeitar, los bolígrafos, los Cds. Valoran más, claro, un trozo de plástico que un castaño milenario, pero el trozo de plástico lo tratan sin ningún respeto y enseguida lo olvidan, lo arrinconan o lo cambian por otro semejante.
El misterio metafísico del capitalismo se resume en esta pregunta: una mercancía ¿es realmente una cosa? Pero antes que nada: ¿qué es una cosa? Digamos que cosa es todo aquello que se rompe y que tarde o temprano no se puede ya recomponer; todo lo que está desprotegido, todo lo que requiere cuidados, todo lo que se vuelve irreemplazable con el paso del tiempo y cuya ausencia, por eso mismo, deja también una especie de cosa intangible y triste en su lugar. La silla que me ha soportado tantos años, el libro, el jarrón, el mar, el mundo mismo son cosas. Un niño y un amado son cosas. Nos guste o no, en la medida en que somos cuerpos y estamos a merced de todos los demás, los seres humanos somos también cosas . No nos importaría ser tratados como cosas valiosas -o al menos como animales de compañía. Pero el problema es que, bajo el capitalismo, somos tratados como mercancías.
Antes la burguesía acumulaba muchas cosas; ahora sólo los pobres conservan algunas pocas con vergüenza y aspiran precisamente a liberarse de ellas. Las cosas han desaparecido. Cuando algo está a punto de convertirse en una cosa, se corre al mercado a cambiarla por otra. Nada se rompe porque todo lo tiramos mientras aún sirve o funciona; nada llega a estar ausente porque no le damos tiempo para estar presente. El mercado capitalista constituye un “hombre nuevo” porque establece un lugar antropológico sin precedentes en el que todo lo existente -todas las criaturas, naturales y artefactas- se pueden reemplazar. De los costes ecológicos de esta ilusión de intercambiabilidad y reemplazabilidad (que se alimenta de recursos finitos y de un planeta diminuto e insustituible) se habla a menudo; lo que no se dice con tanta frecuencia es que, en un mundo sin cosas, en un mundo en el que los humanos no alcanzamos ni siquiera el rango de cosas, en el que nada nunca llega a romperse, todo se puede tratar por igual sin ningún cuidado. ¿Las parras, los ríos, los iraquíes? Son obstáculos para el mercado. ¿Los coches, los televisores, los trabajadores? Vamos, hermano, a comprar uno nuevo.Todo nuestro universo mental y cultural está ya configurado por esta falta radical de cuidado que acompaña a la ilusión fundamental del mercado: la de que todo tiene solución. La publicidad no anuncia productos concretos sino el evangelio -la buena nueva- de esta curación universal: todo tiene arreglo y si usted tiene arrugas, estreñimiento, la piel seca, poco pelo, nadie le quiere, no le dan trabajo, es sólo culpa suya. Es duro ser pobre cuando uno sabe que con un poco de dinero podría dejar de serlo; es duro ser pobre cuando sabemos que podríamos ser incluso inmortales -y con
nosotros toda la familia, que tampoco nos lo perdona- si hubiéramos hecho bien la compra.
Pero esta desaparición de las cosas no rige sólo el universo publicitario; también el cinematográfico. Lo que hay que reprochar al esquema de Hollywood no es que oponga de un modo excesivamente sumario el Bien al Mal. Yo también lo hago: para mí René, Antonio, Fernando, Gerardo y Ramón son los “buenos” y -por ejemplo- Kissinger, Bush y Cheney son los “malos”. Lo que tiene de engañoso, enfermizo y corruptor el esquema de Hollywood es su pretensión -puro reflejo del mercado- de que todos los conflictos tienen solución y todas las pugnas conciliación.
No es así: nos rompemos, nos morimos.No es así: hay luchas en las que sólo puede haber un vencedor.
Porque nos morimos tenemos que cuidarnos los unos a los otros.
Porque el capitalismo nos trata sin cuidado, es necesaria la revolución.
La tierra es un planeta redondo
como la barriga de la Naturaleza.
Gira, viaja, al igual que quienes lo habitan.
La historia va veloz dejando atrás viejas épocas
hay que habitar esta enorme casa, este planeta
que sea hogar de todo ser humano.
Venga de allí o de allá más que un vecino es un hermano.
Decúbito supino sobre la roca
sol y viento secaban mi cuerpo mojado
cubriendo de sal la piel morena.



